Columna de Opinión – El País ardiendo en llamas e
indignación.
Vivir en Colombia puede ser muy
maravilloso para unos, pero un verdadero terror para otros. En Colombia se
desata una guerra en el momento que matan a Gaitán y luego cuando nace el
narcotraficante más grande de la historia; desde ese momento hasta hoy la
guerra aún continua. Sin permiso del pueblo
y por intereses de unos cuantos que están en el poder.
La sociedad colombiana sin
querer le tocó y le sigue tocando vivir de la peor manera, en medio de una
violencia que ha dejado una marca inmensa en cada uno de los colombianos, la
corrupción, la desigualdad, el intereses de unos pocos y un sin número de
situaciones que han tocado.
El 28 de abril se desató la
indignación, la rabia y el cansancio de seguir en lo mismo, hoy es el séptimo
día de paro en las diferentes ciudades del país, y al parecer esto continúa para
largo, debido a que el presidente actual no hace más que ignorarnos. Pero no
solo es hablar de cómo combatimos está guerra, sino que es importante destacar
que los daños físicos y psicológicos que han ocasionado los miles de problemas
como sociedad.
Miles de personas
estigmatizan y le temen al joven, al papá, al abuelo que salen a marchar y
buscar un país mejor para las nuevas generaciones, e incluso para los jóvenes
que aún empiezan a salir al mundo real. Pero estas personas que juzgan al
pueblo no entienden y no viven el problema más allá.
Durante estos días de
manifestaciones, la salud mental ha tenido un plano totalmente negativo, el
abuso de poder nos ha dejado una huella que jamás como pueblo borraremos u
olvidaremos, la falta de empatía es el peor virus que podemos vivir en estos
momentos.
No dejen de luchar, no dejen
de expresasen, no dejen de buscar algo mejor para el futuro, que si nosotros
los jóvenes no cambiamos a Colombia, nadie lo va a poder hacer.
#ElParoContinúa.
